martes, 4 de octubre de 2011
Nach(L
Eres tú, mi suerte, eres tú, tan fuerte, eres tú, tú, tan diferente
surges y de repente la vida olvida a la muerte.
Imposible de tenerte si naces de un pentagrama,
si el drama yace en mi cama me abres enormes ventanas,
Black and white.
Tú dices blanco yo digo negro
Tú dices voy yo digo vengo
Miro la vida en color y tu en blanco y negro…
Welcome to my world
Bienvenidos al extraño proceso de echar de menos a alguien, de querer olvidarte de alguien, de no tener otra opción que borrar todo recuerdo o toda asociación de ideas que deriven en alguien, de sentir la necesidad de mutilar tu pasado. ¿Cómo se hace?
Cambiar de rutina o de ciudad no es suficiente. Tu cabeza siempre viaja contigo y tiende a dominarte más que tú a ella. No diferencia climas ni espacios ni tiempos: el cerebro es hermético por más que nos pese. Sustituir a esa persona por otra o por otras apenas funciona, a no ser que la novedad eclipse cualquier resquicio del pasado: pero sin ganas, cuando estás apenada, no hay novedad que valga la pena. Y las drogas matan y son caras. Y el alcohol sólo anestesia y deja resaca. ¿Cómo se olvida?
Pero todas las camas son el,. Y me cuesta conducir por unas calles que no me llevarán a su boca, o por túneles distintos a su cara. Desde que no está y decidí olvidarlo conduzco despacio y sin rumbo. Reservo mi derecho de admisión a los hombre. Escupo a las parejas. ¿Cómo se olvida?
Aunque, ¿por qué olvidarlo? Tal vez convendría no forzar el alma y recordar sin trabas. Revivir los bonitos momentos. Sólo duelen los recuerdos que jamás serán. Tal vez sólo nos frustre no ser los dioses del tiempo. O no poder controlar qué será de él sin mí durante el resto de mi vida. Si estará bien, mal o no estará. El no saber.
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